¿Adicta a los lácteos? 5 tips para superar la adicción

 

¡Hola Amiga!

 

Te confesaré algo… ¡fui adicta a los lácteos!

 

Sí, y aún me encanta el queso…

 

Durante los años en que fui una dietante crónica, desayunaba una taza de yogurt con fruta o un batido de leche con mango (porque eso me recomendaba la nutrióloga), comía queso panela de snack entre comidas, y cenaba queso panela con salsa…

 

Los domingos eran noches de helado… A las 6 de la tarde, me iba a la Sultana (tienda de helados), y me compraba el vaso más grande que tuvieran, con helado de nuez… Y esa era mi cena… ¡DELICIOSO!

 

En ese entonces (hace ya 15 años), mi mamá compraba 3 kilos de queso panela, y nos lo acabábamos en menos de una semana; todos en la casa comíamos queso panela cuando teníamos un antojo, o ansiedad por comer…

 

No me daba cuenta, que vivía con el estómago inflamado TODO el día, con mucho gas (si, qué pena, pero demasiado gas), reflujo, estreñimiento e inhabilidad para bajar de peso (a pesar de que hacía hasta 3 horas de ejercicio diarias)…

 

¿Cómo algo que me hace sentir TAN BIEN en el momento, me puede hacer sentir TAN MAL unos cuántos minutos después?

 

Ahora lo entiendo… ¡¡Era física y emocionalmente ADICTA A LOS LÁCTEOS!!!

 

 

Los lácteos están compuestos principalmente por dos tipos de proteína: caseína (aproximadamente 80%) y suero de leche (aprox 20%).

 

El suero de leche, se digiere rápido, elevando tus niveles de azúcar e insulina en la sangre, promoviendo un proceso en tu cuerpo llamado factor de crecimiento insulínico (IGF-1) , y aunque esto te suene aburrido, lo importante que debes de saber, es que esto puede crear nuevas células cancerígenas y provocar el crecimiento celular del cáncer… Ouch!!

 

Lo interesante viene con la caseína…

 

La caseína traspasa la barrera del cerebro y se convierte en algo que llamamos casomorfina…. Sí, suena muy similar a morfina, ¿cierto? ¡Esto es porque la casomorfina es un opioide! Sí, como si fuera una droga.

 

Por naturaleza, ¡es químicamente adictivo! De acuerdo al Dr. Neal Bernard, se cree que la naturaleza lo concibió así para que los opioides produzcan un efecto relajante en el recién nacido, e incluso, se asegure una conexión entre la mamá y su bebé. Todo esto con el objetivo para que el bebé siga comiendo, reciba todos los nutrientes y crezca fuerte y sano.

 

Pero, fíjate: la leche humana, sólo tiene 2.7 gramos de caseína por litro. ¡La leche de vaca tiene 26!

 

Ahora, si consideras que para poder hacer 1 kilo de queso necesitas 10 litros de leche, esto quiere decir que tenemos en el queso y en el helado una cantidad exorbitante concentrada de caseína, que por naturaleza, provoca un efecto altamente adictivo.

 

Por lo tanto, cuando uno intenta eliminar los lácteos de su vida, experimentamos efectos de desintoxicación similares a los que un adicto a la morfina podría experimentar: Dolores de cabeza, depresión, anormalidades digestivas, estreñimiento, diarrea, cólicos, enojo inexplicable, antojos…

 

¡Con razón mi adicción!

 

Al comprender, que gran parte de mi malestar diario, se debía a los lácteos, sabía que debía de disminuir e incluso eliminar por completo, su consumo. ¡Pero sólo considerarlo me provocaba depresión!!! ¿Cómo dejar mi delicioso helado de nuez, mi quesito panela a la plancha, mi quesadilla con salsa verde, y todas las miles de recetas y postres que llevan queso?  

 

Pero lo logré. Lo creas o no, sí hay vida después de eliminar los lácteos… 🙂

 

 

 

Aquí te comparto 5 tips para empezar a superar la adicción a los lácteos:

 

  1. El primer tip es el más fácil y el más obvio. Existen ahora cientos de productos de origen vegetal con los cuales puedes reemplazar muchos de los lácteos. Leches vegetales (almendra, coco, cáñamo, avena, arroz.) Helados hechos a base de leche de almendras o de coco. Queso de almendra y queso de tapioca. Cremas hechas a base de nuez de la india, coliflor, y leches vegetales…. Muchos los puedes hacer en casa y otros ya los puedes encontrar en tiendas de productos orgánicos.

 

  1. Los lácteos tienen una concentración alta de proteína y grasa. Para empezar a superar tu adicción, reemplaza con otras fuentes más saludables de proteína y grasa esencial, para que tu cuerpo no sienta la necesidad de buscar el lácteo. Puedes empezar a incrementar tu consumo de aguacate, chía, aceite de oliva virgen, productos de coco y sus derivados (aceite de coco, crema de coco), etc. Busca snacks altos en proteína, como por ejemplo un smoothie verde con un puño de nueces, unas fresas con crema de almendra, una ensalada con huevo duro, etc.

 

  1. En muchas ocasiones buscamos la comida, (especialmente esos alimentos que tienen efecto opiode, como el gluten, el azúcar y los lácteos) porque queremos mejorar nuestro humor. En este proceso de desintoxicación de los lácteos, busca alimentos altos en vitamina B3 y B6, que ayudan a elevar naturalmente tu humor, sin los efectos secundarios. Consume alimentos como ajo, semillas de ajonjolí, algas marinas, almendras, arroz integral, espinacas, nueces, pescado, frijol…

 

 

  1. El efecto opiode que tienen los lácteos nos da una sensación de euforia, de placer y también tiene un efecto relajante. No es de extrañarnos, que se nos antoja algo con lácteos (específicamente con queso), cuando nos sentimos tristes, abrumados, cansados o estresados. El efecto del queso por ejemplo, al menos en el corto plazo, nos hace sentirnos bien. Pero esto no es sostenible…

    La próxima vez que sientas que necesitas relajarte por las circunstancias que estás viviendo en tu vida, pregúntate lo siguiente: Si toda la comida del mundo estuviera encerrada bajo llave en un refrigerador, ¿qué más me ayudaría a sentirme bien en ese momento? ¿Qué otras actividades te pueden dar placer inmediato? Estamos buscando algo que en ese momento reemplace tu necesidad emocional por comida.  Un masaje, un baño con agua caliente, aromaterapia, hablar con una amiga, ver tu serie favorita… (Obviamente si crónicamente te sientes triste, abrumada, cansada o estresada, necesitas más que un placer inmediato… Es importante explorar qué dimensiones en tu vida pueden estarte quitando energía y trabajarlas.)

 

  1. La mente es más poderosa que el cuerpo. El tip que más me ayudó a mí y que me sigue ayudando cuando se me antoja mucho un helado, es recordar lo mal que me siento unas cuántas horas después de comerlo. Amo mi cuerpo, y cuando recuerdo la indigestión, el reflujo, el gas, la inflamación, el estreñimiento, me es mucho más fácil tomar una decisión inteligente…. El sentirme bien es mucho más importante que satisfacer ese antojo. (ojo: si no sufres de síntomas tan evidentes, es posible que tengas una sensibilidad a los lácteos en donde los síntomas se manifiestan hasta 48 o 72 horas después, haciéndolos más difícil de detectar.) Recuérdate a ti mismo que tu cuerpo no está diseñado para procesar la leche que proviene de otro animal. Recuérdate que el consumo de lácteos incrementa el riesgo de autismo, enfermedades cardiovasculares, y diabetes (entre otras).

 

 

Sí es posible, sólo toma tiempo, paciencia y lo más importante: mucha compasión. No permitas que una adicción a un alimento te robe de tu energía vital, de tu buen humor, de tu salud y de tus decisiones.

 

 
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Referencias:

Moran, Victoria. (2012). Main Street Vegan: Everything you need to know to eat healthfully and live compassionately in the real world. Penguin Group.
Morgan, Christy. (2014).Cheese Addiction (and how to overcome it). Vegan Health & Fitness magazine.
Crosby, Heather (NA). Addiction to cheese is real thanks to casomorphins. YumUniverse.