10 factores emocionales que afectan tu peso

 

 
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¡Hola amiga!

 

¿Por qué no bajamos de peso?

 

Esta es posiblemente la pregunta más común y frecuente que nos hacemos como sociedad, con respecto al peso.

 

Me atrevo a decir, aún sin conocerte que la respuesta que posiblemente te has dado en el pasado, es incorrecta

 

Si fuera correcta, ya tendrías el peso que quieres…

 

Sí, puede ser difícil bajar de peso y mantenerse, principalmente porque como seres humanos, aún no hemos comprendido  REALMENTE por qué estamos subiendo de peso.

 

Pero la explicación y los tips que te vamos a dar el día de hoy te van a ayudar para que cualquier estrategia que implementes a partir de ahora para adelgazar, sea mil veces más efectiva que las que has hecho en el pasado.

 

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Si me fuera a morir mañana y sólo te pudiera enseñar 1 cosa, sería este secreto:

 

Lo que piensas, crees y sientes es igual o más importante que lo que comes.

 

Sí, tus pensamientos, emociones y creencias tienen un impacto sobre:

  • Tu digestión
  • Tus hormonas del metabolismo
  • La absorción de nutrientes
  • Cómo quemas calorías
  • Como acumulas grasa.

 

Tú puedes tener el plan de alimentación más saludable del planeta, pero si te encuentras en un estado de estrés emocional, inconscientemente puedes estar desactivando tu metabolismo y provocando almacenaje de grasa no deseado.

 

 

 

  1. Tienes una relación caótica con tu cuerpo y la comida.

 

Una relación caótica con el cuerpo y la comida provoca estrés en tu cuerpo, en donde desregulas tus hormonas del apetito, provocándote que comas más de lo que necesitas.

 

TEST PARA SABER SI TIENES UNA RELACIÓN CAÓTICA CON LA COMIDA: 

  • Por más dieta, ejercicio y estrategias que haga para bajar de peso o de talla, nunca parezco llegar a mi objetivo. 
  • Constantemente estoy pensando en qué voy a comer. 
  • Constantemente estoy a dieta o pienso que debería de estarlo.
  • Me siento culpable cuando como cosas que “no están en el plan”, “no son saludables” o “engordan”. 
  • Trato de controlar lo que como. 
  • Mi plan de alimentación casi no contiene alimentos placenteros y si los contiene, los como con ansiedad y miedo. 
  • Tengo miedo a engordar. 
  • No me gusta lo que veo en el espejo. 
  • Si como algo que engorda, voy a buscar formas de castigarme para compensar, como hacer mucho más ejercicio o comer mucho menos el día siguiente (además de que puedo llorar, patalear y enojarme conmigo misma por “ser débil”). 
  • Me siento gorda todo el tiempo. 
  • Me veo gorda muy a menudo. 
  • Me parece asqueroso estar gorda. 
  • Veo fotos de antes y me aflijo porque quiero volver a verme así. 
  • Nunca o casi nunca estoy contenta con el cuerpo que 
  • Recuerdo hacia atrás y pienso que quiero estar como estaba hace años, pero cuando hago un inventario, me doy cuenta que antes tampoco estaba satisfecha.
  • Cuando veo a otra mujer con un cuerpo más delgado que el mío, me comparo y secretamente deseo verme como ella. 
  • Creo que primero tengo que tener el cuerpo ideal para después poder tener confianza y vivir mi vida plenamente. 
  • He puesto algunos (o muchos) aspectos de mi vida en pausa por no tener el cuerpo que quiero. 
  • Cuando alguien me dice “qué bonita te ves” o “qué bien te ves con esa ropa”, no les creo y a veces hasta les digo que “no es cierto”. No acepto el cumplido. 
  • Entre otras actitudes o comportamientos… 

 

Si contestaste que sí a más de 2 frases, entonces considera que sí tienes una relación caótica con la comida y te aseguro que simplemente al transformar esto, vas a activar tu metabolismo, mejorar tu digestión y tu absorción de nutrientes.

 

En mi programa en línea EL ARTE DE AMAR TU CUERPO,  te enseño cómo transformar una relación caótica con la comida, en una basada en el amor, la compasión y el respeto. Y al transformar esto, será mucho más fácil bajar de peso.

 

 

  1. No tienes placer en tu vida.

Por ejemplo, si tu dieta es muy aburrida. O si tu vida es muy aburrida…..¿Qué cosas en tu vida te dan placer?

 

El placer es un gran catalizador del metabolismo. Si no recibimos placer, nuestro cuerpo produce una sustancia llamada NEUROPEPTIDO Y. Y esta sustancia, hace que te de hambre, sobre todo en las mañanas cuando ya es hora de desayunar.

Cuando tú te restringes de comida porque estás a dieta, o no comes nada que te sepa rico porque todo lo rico es pecado, estás provocando inconscientemente que te de ansiedad por comer.

 

Aquí te tienes que hacer dos preguntas:

  1. ¿Tu alimentación es placentera? ¿Te gusta lo que comes? (Obviamente no me refiero a que comas pura porquería porque es placentera. Me refiero a que comas cosas nutritivas pero que te sepan deliciosas.)
  2. ¿Qué tanto te diviertes en tu vida? Haces cosas que te gustan? ¿Te levantas con gusto? ¿Al final del día, dices “qué bien me la pase hoy”?

 

 

  1. No estás escuchando los mensajes que tu cuerpo tiene para ti.

 

El cuerpo es un mensajero. Nos habla a través de las sensaciones, de las enfermedades y nuestras condiciones de salud.

 

A ver, cuando te da ansiedad por comer, no es porque a Dios se le ocurrió molestarte ese día y hacerte la vida imposible.

 

¡¡NOOO!! La ansiedad por comer es un mensaje que te está mandando tu cuerpo, ya sea de que hay algo físico que hay que arreglar, o algo emocional.  Por ejemplo, quizás en mi trabajo no me siento valorada, y esta falta de reconocimiento me hace que busque confort en la comida.

 

Entonces si no bajo de peso, es porque en vez de poner atención a los mensajes que me está mandado mi cuerpo o el universo, yo me enfoco en ponerme a dieta, hacer un detox o tomar pastillas para adelgazar.

 

Si yo no arreglo el problema o el asunto que está indicando el mensaje, la condición, el sobrepeso, la ansiedad, la enfermedad, sin duda regresará.

 

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  1. Te falta la vitamina R – RESPETO.

 

Piensa por un momento en lo primero que piensas cuando te ves en el espejo. ¿Qué piensas?

 

Si me hubieras preguntado a mí, hace muchos años, antes de convertirme en coach de Psicología de la Alimentación, yo diría:

 

“Guacala, qué gorda estoy. Qué brazos tan aguados. Por qué tan grande las pompas. Me choca la celulitis. Qué cuerpo tan inaceptable.”

 

Pasamos varios minutos del día enganchadas con lo que no nos gusta ¿y qué hacemos?:

 

Nos criticamos, nos rechazamos, y abusamos verbal y mentalmente de nosotras.

 

Nos ponemos en dietas muy bajas en calorías, nos castigamos con exceso de ejercicio, o al contrario, nos castigamos al no mover a nuestro cuerpo, nos atiborramos de comida chatarra, e ignoramos las señales de hambre y saciedad que nos da nuestro cuerpo.

 

Esto nos engorda porque nuestro cuerpo detecta un auto ataque- y entra en un estado de estrés crónico bajo.

 

Y si esto se da día tras día tras día, eventualmente empezamos a acumular grasa y a no desarrollar músculo, aunque comamos sano y hagamos ejercicio.

 

(Aprende los 8 secretos que tu nutriólogo no te ha dicho para bajar de peso en mi taller especial en línea: Por qué no bajo de peso: 8 secretos que tu nutriólogo no te dicho.)

 

 

  1. Hay un miedo en tu vida que no puedes o no quieres resolver.

 

En mi opinión, casi todos el estrés se detona de un miedo.

 

Entonces para efectos prácticos, voy a decirlo tal como es:

 

El miedo te puede estar engordando (independientemente de que seas consciente de él o no). 

 

Puede ser miedo a cualquier cosa:

  • Miedo a no ser suficiente.
  • Miedo a no poder.
  • Miedo a salir de tu zona de confort.
  • Miedo a engordar.
  • Miedo a no poder adelgazar.
  • Miedo a no ser una buena mamá
  • Miedo a la carencia.
  • Miedo a no ser exitosa
  • Miedo a que no te quieran o te acepten.

 

Uff! ponle el nombre que quieras..

 

Te doy un ejemplo práctico: Si yo tengo miedo a no ser especial, voy a hacer mil y una cosas para ser reconocida por los demás. En mi caso, mi miedo a no ser especial me llevó a hacer dieta, tras dieta, tras dieta, para poder bajar de peso y ser reconocida por “lo bonito que es mi cuerpo”.

 

El miedo es una emoción que, si no la procesamos, y la vivimos crónicamente, ya sea consciente o inconscientemente, activa nuestro sistema nervioso simpático, apagando mi digestión, desregulando mis hormonas del apetito, acumulando grasa y no desarrollando músculo (entre muchas otras cosas).

 

 

  1. Vives demasiado a prisa.

 

Cuando vivo demasiado a prisa: ¿qué sucede?

 

Generalmente como rápido, no pongo atención a lo que estoy comiendo, no me doy suficiente tiempo para descansar y puedo llegar a ser demasiado dura conmigo misma (entre miles de otras consecuencias más).

 

 Y todo esto, si se vive crónicamente, eventualmente va fatigando mis glándulas suprarrenales…

 

Y cuando vivo con fatiga adrenal, mis hormona cortisol está fuera de control.

 

Y una de las principales consecuencias de que mis niveles de cortisol estén fuera de control, es el incremento de peso “inexplicable”, ¡especialmente alrededor del abdomen!

 

Vives demasiado a prisa

 

  1. No duermes bien en las noches.

 

La falta de sueño causa fatiga y la fatiga te impide tomar decisiones saludables.

 

Además, la falta de sueño desregula tu apetito, así que aunque quieras comer de forma inteligente, es más difícil.  

 

Cuando duermes poco, tu metabolismo se hace más lento porque te ayuda a guardar energía.

 

Tampoco produces suficiente hormona el crecimiento, que es la que te ayuda a reparar órganos y tejidos.

 

Al menos a mí, cuando estoy desvelada, lo último que se me antoja es un jugo verde… Se me antojan los tacos sudados, algo grasoso, una hamburguesa, etc.

 

 ¿Y a ti?

 

 

  1. Un exceso de ejercicio.

 

Exceso de ejercicio

 

Así es.

 

Cuando yo hago un exceso de ejercicio, estimulo la producción de cortisol e insulina y estas dos hormonas, producidas en exceso provocan acumulación de grasa y una inhabilidad para desarrollar músculo.

 

La etapa de mi vida en la que más subí de peso fue cuando hacía 3 horas de ejercicio diaria….

 

  1. Una sexualidad reprimida o caótica.

 

Pocas personas hacen la conexión entre su sexualidad y su peso. 

 

Es un tema amplio y complejo y no tenemos tiempo para abordarlo con calma. 

 

Pero basta con decirte que un incremento de peso puede ser la expresión de una represión de energía sexual:  miedo a expresar nuestra sexualidad o no saber cómo expresarla apropiadamente (independientemente tengas pareja o no).

 

Por otro lado, un  incremento de peso puede ser una forma de protección de algún daño o abuso sexual.

 

Una represión sexual puede contribuir a comer compulsivamente  o a ansiedad por comer.

 

 

  1. Tienes personas tóxicas en tu vida a las que aún no les pones límites.

En mi grupo de alumnas de El Arte de Amar tu Cuerpo sale mucho este tema.

 

No falta la amiga en tu vida que siempre se está quejando, la que siempre tiene un comentario negativo para ti, el familiar que siempre te pide que le resuelvas la vida,  el jefe que nunca te toma en cuenta o incluso el marido que no te sabe valorar….

 

En un estudio en el American Journal of Epidemiology de la Universidad de Northwestern en Estados Unidos, se reportó que las personas que están rodeadas de relaciones tóxicas tienden a tener más kilos de grasa (especialmente alrededor del abdomen) que las personas que tienen relaciones de apoyo.

 

Se sospecha que las relaciones tóxicas provocan estrés en el cuerpo, en donde es mucho más fácil refugiarse en la comida y en el alcohol. El estrés, como ya hemos visto, también apaga tu digestión y eleva tus niveles de azúcar e insulina en la sangre, así como tus niveles de cortisol.

 

Si tienes una persona (o varias) tóxica en tu vida, es tiempo de decidir si vas a poner límites o si vas a seguir permitiendo que interfieran con tu salud.

 

 

Otros factores que sabotean tu peso:

 

Obviamente también hay factores nutricionales  y metabólicos que afectan el que no puedas bajar de peso (estos los puedes aprender en El Arte de Nutrir tu Cuerpo), pero te comparto los principales:

 

  • Tu cuerpo sufre de deficiencias nutricionales.
  • Tus niveles de azúcar e insulina en la sangre no están nivelados.
  • Te falta un balance macronutricional en todas tus comidas.
  • Estás consumiendo constantemente alimentos a los que eres sensible.
  • Tu digestión no funciona bien.
  • Tienes un desbalance de flora intestinal.
  • Sufres de intestino permeable (es más común de lo que te imaginas y es difícil de detectar).
  • La hormona cortisol está fuera de control.
  • Tu hígado está intoxicado y no puede eliminar las toxinas.
  • Tienes un desbalance de estrógeno y progesterona.
  • Tu hormona de la tiroides no está funcionando en su nivel óptimo (todas las hormonas están íntimamente conectadas. Si una está fuera de balance, esto arrojará a las demás fuera de balance también.)

 

Pero te recuerdo, siempre o casi siempre hay una causa emocional que detona estos factores físicos y nutricionales.

 

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Por eso, la clave para bajar de peso de forma sostenible y sin rebote, siempre empieza amando tu cuerpo y reconciliándote con la comida.

 

Ahora te vuelvo a preguntar con todo lo que aprendiste hoy: ¿Por qué crees TÚ que no bajas de peso?

 

Ahora que ya sabes que somos mucho más que calorías entran, calorías salen, me encantaría que me comentaras, qué 20´s te cayeron, si te identificaste con alguno de los puntos o si se te ocurrieron otros que yo no haya mencionado.

 

¡Tengo mucho más contenido para ti!

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