Cómo comer saludable cuando no tienes ganas

 

Colaboradora: Ana Gaby Benavides.

¿Te ha pasado que te encuentras en uno de esos días en los que lo único que quieres es llegar a casa y pasar CERO tiempo en la cocina porque te encuentras realmente fatigada, exhausta, molida,  cansada y lo que le sigue o porque se te antoja la hamburguesa al carbón que pides a domicilio?

 

Siendo honestas, como mujeres nos toca una carga bastante pesada en todos los sentidos, tanto física como emocionalmente hablando.

 

En algunos casos el aportar económicamente al hogar también recae en nosotras y, ¿qué tal si hablamos de la crianza de nuestros hijos?

 

No es cosa fácil, ¿verdad?

 

Entiendo, simplemente por el hecho de ser mujer, hay días en los que quisieras tener veinte mil ayudantes y por supuesto, una Nana personal (¡y masajista también!)

 

Si puedes contar con ese tipo de ayuda, ¡¡te felicito!! Eres una suertuda y sácale total provecho a la situación. Sin embargo, sé que la mayoría de nosotras quizás no contamos con ese tipo de soporte y reitero, en ocasiones, sientes que lo único que quieres es llegar a casa a descansar y sentirte apapachada.

 

Por otro lado, imagina que eres increíblemente disciplinada en tu alimentación  pero, ¿qué tal, cuando de plano y a pesar de tener todas las opciones necesarias para comer sano y nutritivo, nada más no se te antoja nada?

 

¿Te ha pasado que de repente un buen día sientes un antojo irresistible por aquel pedazo de pastel que se comió tu amiga?  ¡Si! ¡Aquel repleto de merengue blanco que parecía que te estaba coqueteando!  O ¡el otro que nadaba en tres leches y que simplemente se veía irresistible!  ¿Te parece familiar?

 

Sólo quiero que sepas que no eres la única que padece de este tipo de tentaciones y malestares poco “saludables”. ¡Por supuesto que no!  Todos las tenemos en algún momento, y es absolutamente normal.

 

Me atrevería a decir que hasta resulta bastante benéfico salirnos de vez en cuando “del carril” o del huacal como dirían por ahí.

 

Es por eso que hoy te vengo a hablar de las opciones que tienes para esos momentos de cansancio o inapetencia que evitan, de alguna manera, que sigas con tus buenos hábitos alimenticios.

 

Si te sientes abrumada y ya no sabes qué comer, sigue estos tips que seguro serán de gran ayuda:

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  1. Planea con anticipación tus comidas

Sé que esto puede sonar un poco estresante, pero de verdad funciona y aunque no lo creas en un principio, te ayudará a deshacerte de las prisas de todos los días. Tómate un tiempo para crear un plan de alimentación personalizado de lo que te gustaría comer durante la siguiente semana.  Ten en cuenta que es de suma importancia el balance macronutricional en tus alimentos (incluye proteínas, grasas esenciales y fibra de vegetales y fruta). Recuerda, mujer precavida vale por dos.

 

Por ejemplo, a mí me sirve tener las verduras y frutas ya lavadas y algunas incluso ya picadas. Algunos ejemplos: Dejo la cebolla, tomate y cilantro ya picado para toda la semana y así puedo hacer guisados más fácilmente (o incluso el típico huevo con pico de gallo). También trato de tener una pechuga de pollo ya hervida y deshebrada para hacerme una ensalada de pollo cuando llego cansada después del trabajo. A veces dejo ya la quinoa y unos cuántos huevos ya cocidos (huevo duro) porque al menos una vez a la semana me da flojera hacer algo más complicado de cenar.

 

Siempre tengo un postre saludable en mi refri (sí, generalmente lo hago el domingo, o el lunes. O si viene la señora que me ayuda, se lo pido a ella.) De esta forma, si se me antoja algo dulce, tengo a la mano unos brownies deliciosos pero sin gluten y bajos en azúcar. 

 

  1. Haz tu lista de súper y/o ve al mercado

Es muy importante que una vez teniendo idea de qué es lo que vas a comer, hagas la lista de todo lo necesario para preparar tus alimentos. Siempre tendrás como la lista de los básicos que no deben de faltar y que siempre te sacarán de apuros. Es importante que aunque no tengas nada preparado con anticipación, tengas los ingredientes necesarios para evitar dar dobles vueltas e incrementar con eso tu cansancio y estrés.

Asegúrate que esa lista incluya siempre frutas y verduras, proteína, grasas esenciales y condimentos naturales.

 

  1. Pide Ayuda

 

Pide a alguien que te lo prepare. Es muy válido y no tienes porque sentir culpa alguna de hacerlo! Si no tienes el tiempo de prepararlo tú misma, puedes comerlo fuera de casa y pedir que lo cocinen como tú quieras. Afortunadamente, hoy en día, ya en muchos restaurantes te ofrecen las opciones saludables a los platillos convencionales o cuentan con un menú  healthy en donde puedes elegir el que más te agrade.

 

Si está dentro de tus posibilidades, toma este tip que aprendí de mi mamá (mi mamá trabaja tiempo completo), a su casa va una señora una vez a la semana a ayudar con el aseo. Ese mismo día, cocina varios guisados para toda la semana…  

 

Cuando de plano no se te antoja comer sano, puedes seguir con mis súper alternativas efectivas para lograr salir avante de la situación

 

  1. Busca siempre las opciones saludables a tus antojos

 

Es decir, si tienes un antojo irresistible por comer una hamburguesa por ejemplo, prepárala en casa con ingredientes más sanos. En lugar de carne, puedes optar por utilizar algún ingrediente que pueda suplir esta proteína, (como la quinoa o los frijoles), acompañarlas de muchísima lechuga y papas a la francesa horneadas (para evitar todo el aceite al freírlas).  Puedes utilizar camote también. ¡¡Quedan deliciosas!!  Elige pan multigrano en lugar del pan convencional. El chiste es que  el platillo en cuestión quede lo más parecido posible a aquel que es objeto de tu deseo, pero en una versión menos nociva para ti. ¡Puedes encontrar muchísimas recetas en internet!

 

 

  1. Acompaña el antojo con variedad de ingredientes naturales

 

Incluye al antojo objeto de tu deseo,  otras opciones que  puedan ser más sanas para acompañarlo. Por ejemplo, tienes un antojo irresistible de carne asada, de esa que prepara tu esposo, donde generalmente además de la carne, siempre están las benditas salchichas que acompañan a este tipo de parrilladas, más las docenas de tortillas y costillitas para chupar (rebosantes de grasa) que no pueden faltar. Mi consejo aquí, es que hagas un espacio dedicado para preparar un guiso de acelgas con nopales y pico de gallo para acompañar ese corte carne, o unos nopales asados acompañados de un dip de aguacate con pico de gallo, así podrás matar dos pájaros de un tiro y nadie resultará herido. 

 

Te confieso que me encantan los Doritos… Y las papás Chips Fuego son mi debilidad. Y al menos una vez a la semana se me antojan demasiado!! (sobre todo después de un día pesado de trabajo….. qué raro verdad? Jajaja.) Si de plano, no pude evitarme la tentación, lo que hago es lo siguiente: me sirvo un plato de Doritos, y los dipeo en un guacamole hecho con tomate, cilantro, cebolla, aceite de oliva y semilla de hemp, y me los como juntos.  Sí, el dorito sigue siendo nocivo para la salud, por que eleva mis niveles de azúcar en la sangre y por la grasa trans que contiene. Pero al agregarle el aguacate, mitigo un poco el impacto del azúcar y de la grasa mala…

 

 

  1. Date el gusto y disfrútalo al máximo

 

Cuando de plano, no le quieres cambiar ningún ingrediente porque no se te pega la gana y así es como se te antoja, el consejo que te puedo dar es que te sientes y lo DISFRUTES. Recuerda que generalmente, siempre cuidas lo que comes. Es muy importante que si lo vas a hacer, lo hagas con gusto y sin la culpa y el estrés que nos vienen a arruinar todito el metabolismo y que seguramente si no los manejamos adecuadamente, harán que ese pedazo de pastel , o hamburguesa o tamal causantes de nuestra aflicción, terminen por engordarnos el doble.

 

Recuerda que es muy  importante no caer en el ser OBSESIVOS por comer todo absolutamente saludable y orgánico. Claro que es importante, no te confundas, pero por un día que te dés un gustito no pasará nada. ¡Relájate!

 

 Algún día escuche el término Flexitariano y me agradó muchísimo. Éste se refiere al hecho de que podemos ser flexibles o moldeables con las diferentes opciones en nuestra vida diaria,  en nuestras relaciones, nuestras emociones y por supuesto con la comida! No hay que ser tan RÍGIDOS y ESTRICTOS con nosotros mismos. Es muy importante, ciertamente, que tengamos un objetivo claro en cuanto a nuestra salud y nuestro cuerpo. Estoy totalmente de acuerdo también en que debe existir un nivel de disciplina que nos permita organizarnos y cumplir puntalmente con  nuestras metas.

 

Pero también estoy muy clara que en el mundo en el que vivimos, nos encontramos diariamente con situaciones que nos invitan a “PORTARNOS MAL” y de verdad que no es tan malo por un día caer en la tentación de comer lo que tú quieras y gozarlo.


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Así pues, te dejo entonces estos tips que, estoy segura, te pueden ayudar a salir ilesa de tan complicada situación y disfrutarlo al mismo tiempo sin ningún tipo de culpa.

 

 

Ana Gaby