¿Pongo a mi hija a dieta o no?

 

Hola amiga,

 

Como mamás, en ocasiones nos asusta ver que nuestras hijas están subiendo de peso, que comen más de “lo normal” o que “no se saben controlar”.

 

Y al no tener más herramientas a nuestro alcance, ponemos a nuestras hijas a dieta o comenzamos a llevarlas con el nutriólogo, a veces desde muy corta edad. Incluso cuando ni siquiera tienen sobrepeso.

 

¿Sabías que:

 

  • 81% de los niños(as) de 10 años (en Estados Unidos) tienen miedo de ser gordos(as)?
  • 42% de las niñas de 1er a 3er año de primaria, quieren ser más delgadas?
  • 4 de cada 10 niñas de 5 a 7 años dice que está a dieta?
  • Una mujer pasa en promedio, 30 años de su vida a dieta?

 

Lo más triste de todo, es que el 95% de las personas en una dieta para bajar de peso lo rebota al año de haberlo bajado….

 

 

¡Desperdiciamos años de nuestra vida haciendo una estrategia QUE NO FUNCIONA!

 

Es interesante notar que los padres se sorprenden al saber que sus hijos toman alcohol, fuman o manejan bajo la influencia del alcohol, pero no intervienen cuando sus hijos se quieren poner a dieta.

 

Por el contrario, en muchos hogares, el ponerse a dieta es visto como un hábito positivo, especialmente si ven que sus hijos están subiendo de peso…

 

 

 

Absolutamente nada.

 

 

De hecho no existe ningún estudio científico aprobado que valide que estar a dieta por más de un periodo razonable de tiempo funcione para bajar de peso.

 

El virus de la dieta crónica se alimenta de miedo, de una carencia de amor personal y de una desconexión de nuestro propio cuerpo.

 

Peor aún, el hacer dietas de manera crónica desactiva nuestro metabolismo y desregula nuestras hormonas.

 

Si tu hija está subiendo de peso inexplicablemente, es posible que esté viviendo una situación en su casa o en la escuela que le esté generando ansiedad o estrés, y el ponerla a dieta no resuelve la situación

 

Al poner a nuestras hijas a dieta, podemos detonar comportamientos abusivos con su cuerpo y con la comida.

 

¿Por qué? Porque les podemos estar enseñando que su cuerpo no es suficiente tal y como es, y algo más grave, les estamos enseñando que no serán aceptadas a menos que bajen X número de kilos.

 

De la misma manera, podemos promover el que nuestros hijos se sientan avergonzados de su cuerpo y que coman a escondidas porque están pasando hambre, o porque caen en una crisis de ansiedad.

 

Más aún, podemos fomentar comportamientos de culpabilidad cuando no se pueden apegar a la dieta que se les autoimpuso.

 

Nota: La Psicología de la Alimentación nos enseña que nuestros pensamientos, emociones y creencias tienen un impacto sobre cómo asimilamos, digerimos y quemamos calorías. Conoce estas herramientas en el programa online de 30 días El Arte de Amar tu Cuerpo.

 

 

  • Nunca le digas a tu hija que está gorda, que se ponga a dieta o que deje de comer.
  • No trates de controlar su apetito. No hagas comentarios negativos acerca de su cuerpo, ¡ni tampoco del tuyo!
  • Pon el ejemplo con hábitos saludables, pero no autoimpongas.
  • Nunca critiques tu cuerpo enfrente de ella.
  • Tú no te pongas a dieta.
  • Prepara snacks saludables en casa, que sean ricos y antojables.
  • Deja que tome sus propias decisiones sobre lo que come. Si tú tienes comida saludable en casa, sus decisiones serán saludables.
  • Enséñala a amar su cuerpo, independientemente el peso que tenga.
  • Convive con ella: interésate por su vida, por sus amistades, por lo que está sucediendo en la escuela.
  • Haz que tu hogar sea un lugar libre de críticas y de juicios alrededor del peso.
  • Enséñala a comer despacio y a saborear la comida.
  • Pon el ejemplo: ella aprende lo que tú haces, no lo que dices.
  • Recuerda que es normal y saludable que nuestro peso fluctúe dependiendo cada etapa de la vida, especialmente mientras entra a la adolescencia y la pubertad. Recuérdale que esto es normal.
  • Tira la báscula a la basura
  • Encuentra cosas que tu hija disfrute hacer y haz algunas de estas actividades con ella.
  • Deja que exprese sus emociones. No la castigues cuando sienta enojo, tristeza o frustración.
  • No te saltes el desayuno y enséñala a desayunar algo que la nutra.
  • Inspírala a hacer una forma de movimiento que ELLA disfrute.
  • Enséñala a conectarse con su cuerpo. Lo que te cae bien a ti, no necesariamente le cae bien a ella.

 

Es posible que tu hija, ni siquiera tenga peso que perder, y sólo esté pasando por un proceso de autoconocimiento y aprendizaje.

 

Es posible que estés proyectando tus miedos y tus exigencias sobre ella.

 

Es posible que sólo necesite un poco de guía para aprender qué es lo que su cuerpo verdaderamente necesita.

 

Recuerda, nuestros problemas con el peso y la comida, no tienen nada que ver con la comida.

 

¡Tiene que ver con otras dimensiones en nuestra vida!

 

En la medida en la que exploramos estas otras áreas de nuestra vida, el peso puede desaparecer para no volver.

 

Preocúpate no por su peso, ¡sino por su vida!

 

Créeme, lo último que necesita es una dieta…

 

 

 

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